October 2010
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La niña y la tierra
Las grietas del pavimento no lucen limpias ni las uñas diminutas de esa niña. Tampoco hay, entre piel y cutícula, cantidad nula de tierra; las porciones pequeñas sirven de sazón, la suciedad entra a la boca con alegría babosa, se escurre hasta el vestido lila. “De niño prefería comerme las uñas después de rascar la tierra, no sé si la falta de minerales se lo exigía a mi cuerpo o a mi...
La despedida y Reencuentro Calcinado
LA DESPEDIDA por Ramiro Ortega Abrió la puerta con la mano izquierda, esa era una de sus tantas manías, no era zurdo, sino que reservaba su mano derecha para el golpe recto a la mandíbula que le daría a algún personaje indeseado que pudiese estar del otro lado del umbral. No hubo nadie, ni cuando entró ni durante las dos vueltas que dio al recorrer el departamento para comprobarlo. Entonces,...